- La tributación en el Perú Prehispánico
- La tributación en la Colonia
- La tributación en la República: Siglo XIX
- La tributación en la República: Siglo XX
En tiempos del Tahuantinsuyo todo giraba alrededor del concepto “entregar antes que recibir”.
La tributación en el Perú Prehispánico se basaba en los fundamentos de la reciprocidad y redistribución. Esta se asentó en los lazos de parentesco.
En la colonia, el sistema económico se caracterizó por ser metalista, ya que España tenía
como principal mercancía de exportación los metales preciosos. Los españoles
acabaron con los conceptos de reciprocidad y redistribución, es decir, ya no funcionó
la ayuda mutua, y se estableció la propiedad privada, la explotación y el pago de
tributos ocurría sin esperar nada a cambio del Estado.
El tributo indígena era cobrado por los "encomenderos y corregidores". Se crearon muchos impuestos (30 tipos), se fijaban las tasas y se cobraran los impuestos.
La tributación en el siglo XIX, A inicios de la República, la principal característica del Perú fue la crisis económica y política que vivía. En esas circunstancias, se puede decir que en el aspecto tributario
se mantuvieron las leyes y prácticas del coloniaje, siendo principalmente beneficiados
los gobiernos locales, quienes tenían el encargo de recaudar pero no daban cuenta de
esto al Gobierno Central.
Por aquella época, la fi nalidad de los impuestos era proveer al Estado del dinero necesario para la defensa nacional, la conservación del orden público y la administración de sus diferentes servicios. Recién con Piérola (fines del siglo XIX), el Estado asumió otros fines de índole social tales como educación y salud pública, subsidios a la alimentación y el inicio de la construcción de las viviendas populares.
La tributación en el siglo XX, en esta época el Perú vivió un tiempo de vaivenes entre el sistema democrático y los regímenes dictatoriales. Este ha sido un factor fundamental para que no se haya
cimentado una política tributaria constante que consolide a nuestro Estado. A continuación se describe brevemente el aporte de los gobiernos:
Augusto B. Leguía (1919-30) planteó una nueva forma tributaria. Normó los impuestos a la herencia y a las rentas, así como a las exportaciones. También creó el Banco Central de Reserva.
En 1930 cae el gobierno de Leguía por el golpe militar de Luis Sánchez Cerro, quien fue designado presidente provisional. En 1931 renuncia para postular a las elecciones convocadas y ganarlas con su partido Unión Revolucionaria. Durante su ausencia, fue presidente interino David Samanez Ocampo, quien recibe a la misión Kemmerer. Edwin Kemmerer fue un economista norteamericano que llegó al Perú para
proponer medidas que permitan enfrentar la crisis mundial.
Gobiernos Conservadores. Los gobiernos del General Manuel A. Odría y de Manuel Prado Ugarteche fueron conservadores y dejaron la economía expuesta a las fuerzas del mercado, pero no se dejó de lado la intervención mediante el gasto, el que creció a un ritmo anual de 7.62%. Ambos buscaron el desarrollo considerando a la inversión extranjera como una vía de modernización, por ello, la atrajeron mediante incentivos tributarios y la respaldaron mediante la inversión pública en infraestructura, pero cohibieron la organización laboral y mantuvieron el crecimiento del país dependiendo de la exportación de las materias primas y la inversión extranjera.
En el gobierno de Belaunde Terry se evidenció la gran cantidad de obras públicas y programas sociales del lo que llevó a incrementar el gasto público. Para financiar estos programas se plantearon el incremento del impuesto a la renta y el establecimiento de un impuesto a la propiedad. Pero nuevamente el Congreso rechazó la medida. Aun así, el gobierno disminuyó los impuestos mediante medidas de exoneración de
impuestos directos a las ganancias y a los derechos a la importación del sector industrial.
El gobierno de las FF.AA., encabezado por Velasco y Bermudez ("militares progresistas"), le otorgó al Estado un creciente papel como “planificador del desarrollo”. Esto desequilibró las finanzas públicas porque al crecer el gasto público, sin el respaldo de una reforma tributaria que incremente el ingreso tributario, condujo al país a un inevitable déficit fiscal. Los subsidios y el crecimiento de la burocracia estatal contribuyeron también a profundizar el déficit. Entonces, el gobierno recurrió a la tradicional solución de hacerse empréstitos y por lo tanto, la obligación de pagarla aumentó ocasionando una gran presión sobre la balanza de pagos.
En 1981 comienza una etapa democrática en la que se suceden los gobiernos de Fernando Belaúnde Terry, Alan García Pérez y Alberto Fujimori Fujimori. Desde el primer gobierno de Belaúnde el modelo económico que preponderó fue el de protección al capital nacional, sustitución de importaciones por productos nacionales, disminución de los ingresos tributarios y aumento de la deuda
externa.
Recién en 1991 se logra el consenso necesario para llevar a cabo una reforma del sistema y de la administración tributaria. La creación de la SUNAT fue el eje de esta reforma integral que tuvo como primer objetivo la racionalización y simplificación del sistema tributario.
A manera de conclusión, se puede afirmar que nuestros antiguos pobladores "los incas" dieron el mejor ejemplo de uso racional de la materia prima que tenían a disposición, lo que los convirtió en una gran civilización.
En la actualidad la economía de libre mercado, hace que aún nuestra materia prima sea aprovechada por grupos de poder que a lo largo de la historia se hicieron "fuertes", pero aún en este modelo imperfecto la recaudación de impuestos se utilizan en gran medida en beneficio de la población.
La deuda que aún tienen los gobiernos con la nación es realizar una verdadera reforma tributaria, es decir cobrar impuestos justos y técnicos que hagan retomar la confianza de la ciudadanía por el sistema tributario o recaudador de nuestro país.












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